Por Verónica Boix
PARA LA GACETA - BUENOS AIRES
Suelen decir que las novelas de Lorrie Moore viven a la sombra de la genialidad de sus cuentos, en especial los reunidos en el célebre Autoayuda que la consagró, con solo 23 años, como una autora esencial. Sin embargo, solo con leer ¿Quién se hará cargo del hospital de ranas?, la novela reeditada ecientemente por Eterna Cadencia, alcanza para desmentir ese prejuicio. La narradora, igual que los personajes de sus relatos cortos, es una mujer común, pero tiene una capacidad extraordinaria para exponer el hueso de sus vivencias.
Moore tenía solo 19 años cuando ganó un concurso literario en la revista Seventeen. Pero se sabe poco de su vida privada; nació en Glen Falls, Nueva York, en 1957 y vive en Madison desde 1984, enseña Inglés y Escritura Creativa en la Universidad de Wisconsin, está casada con un abogado y tiene un hijo. Cuenta la autora de Pájaros de América que no tiene mucho tiempo para escribir, y por eso, toma nota en papeles que va diseminando por su casa. Así publicó tres novelas y una nouvelle; un libro para chicos y cuatro libros de cuentos con obras maestras del relato corto como Es más de lo que puedo decir de cierta gente y Cómo ser la otra mujer.
Si hay una constante en la literatura de la escritora neoyorquina, es que sus personajes se ríen de las certezas que aparentan dar orden a la realidad y vuelven habitable el dolor. Por momentos irónica, por momentos profundamente sensible, su escritura habla de las acciones triviales que dejan a la vista las máscaras contemporáneas.
Desconcierto y seducción
Podría decirse que Amy Hempel es la hermana literaria de Moore, de igual genio pero desconocida en nuestro país. Gordon Lish, el famoso editor de Raymond Carver, vio antes que nadie su talento y le dio el impulso para debutar con Razones para vivir, una serie de cuentos con estructuras inauditas tramadas con escenas que se ramifican sin aparente conexión, para finalmente, confluir en un final que revela las múltiples capas que conforman la existencia cotidiana. Es decir,
Hempel desarrolla un modo de contar que primero desconcierta, y muy rápido seduce con su profundidad y simpleza.
La autora de cuentos inolvidables como La Cosecha nació en 1951 en Chicago, no terminó la universidad, hizo un curso preparatorio para medicina, fue ayudante en una veterinaria, vivió varios accidentes de tránsito, también trabajó como profesora de literatura y actualmente da clases de Escritura Creativa en varias universidades. Esa diversidad alimentó, de algún modo, las historias que convierten en literatura temas de la cultura popular.
En una prosa irónica y elegante al mismo tiempo, los cuatro libros de cuentos de Hempel se encuentran reunidos en Cuentos completos (Seix barral, 2015) y descubren el crecimiento que su escritura alcanzó a lo largo de los años. Frases ingeniosas, imágenes precisas y una sutileza para descubrir en los detalles la esencia de cada escena.
Soledad existencial
La más joven de las tres, Miranda July nació en 1974 y antes de convertirse en escritora, ya era un ícono de la cultura indie. Su primera película Yo, tú y todos los demás le valió la Cámara de Oro 2005 del Festival de Cannes y sus performances eran proyectadas en museos tan prestigiosos como el MOMA y en el Guggenheim. Nadie esperaba que su debut literario Nadie es más de aquí que tú pudiera estar a la altura de su prestigio como artista visual, pero los dieciséis relatos que lo integran tienen la irreverencia de jugar con la mejor tradición del cuento norteamericano.
Puede ser que la arquitectura de sus historias se repita, pero eso no les resta capacidad de sorprender. En casi todas el punto de partida es un hecho ridículo -una mujer que enseña a nadar a un grupo de ancianos en el piso de su departamento, otra que pretende conquistar al príncipe William, dos amigas en un curso para ser más románicas- Lo curioso es que detrás del argumento banal emerge una lucidez inesperada que lleva a mostrar la vulnerabilidad de los vínculos, el individualismo, y más que ninguna otra cosa, la angustia que genera la soledad existencial.
Claro que es posible establecer cruces entre las escritoras. Solo que allí donde Moore rescata a personas comunes para mostrar su individualidad, Hempel recurre a frases inteligentes en medio de sucesos inesperado, mientras que July opta por la liviandad cotidiana. Y, cada una a su manera, se vale de la agudeza para hacer habitable el desconcierto contemporáneo.
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Verónica Boix - Periodista cultural.